

"Muy intenso y con un jugador, Gustavo, presente en todas partes como una pesadilla para la defensa visitante."
Una decisiva y muy sufrida victoria ante el Cerceda, al que distancia ahora en cuatro puntos. Cada equipo dominó un periodo de un encuentro que debió terminar en empate. En un partido de dos caras, el equipo local aportó las ocasiones, muy claras, en el primer tiempo, marcado por el dominio local y su constante presencia cerca del área de un Cerceda maniatado. Dos disparos de Gustavo, uno que atajó Pablo y otro que se estrelló en un poste, fueron las oportunidades más claras en la primera media hora. El conjunto coruñés se vio desbordado, superado por un Lalín muy intenso y con un jugador, Gustavo, presente en todas partes como una pesadilla para la defensa visitante. De Gustavo, quién si no, nació la jugada del 1-0, que movió el cuero a la banda para que desde el lateral naciese un centro rematado a gol por Matelo. La ventaja hacía justicia. Incluso el 2-0 que llegó poco después. David Soares, en un despiste defensivo y tras un saque de banda a favor de los coruñeses, encaró a Pablo y cruzó el balón en su salida para agrandar la ventaja. El clube local era muy superior y el Cerceda jugaba totalmente superado y desconcertado. Pero el 2-1 le metió de nuevo en el partido. Lo marcó Michi con un trallazo al rechace defensivo del saque de una falta. El Cerceda salió más centrado al campo tras el descanso, no tardó en crear peligro en dos córners consecutivos y obligó a reforzar su estrategia defensiva. De hecho, el panorama del partido cambió por completo, porque el equipo de José Luis Vara tomó el mando del partido, Xaco se cansó de dar asistencias de gol y sus compañeros no acertaron ante Iván Parada en varias ocasiones. El clube local se quedó con un hombre menos al entender el colegiado que Ángel agredió a Bautista tras una falta de éste. En el tiempo de prolongación Iván Parada se estiró en un paradón a remate de Adolfo y evitó el gol del empate que el Cerceda mereció pero no se ganó.